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Gustavo Iglesias
03/01/2007 00:00:00
La gira de reunión de la pasada primavera por Gran Bretaña e Irlanda ya demostró que estaban muy lejos de haber pasado al olvido. Los estadios llenos de fans enfervorizadas terminaron de convencer a Mark Owen, Gary Barlow, Jason Orange y Howard Donald de que un regreso discográfico de Take That once años después de ]]>Nobody else]]> no era ni mucho menos algo descabellado. Dicho regreso se ha confirmado como un éxito rotundo, especialmente en Reino Unido, donde ]]>Beautiful world]]> suma cinco semanas consecutivas en la lista de ventas en el momento de escribir estas líneas.
La clave del éxito, además del indudable tirón que Take That por sí mismos siguen manteniendo, es una colección de canciones más de pop clásico en la línea de los medios tiempos épicos que el grupo ya desplegó en sus años de gloria juvenil. Quizá conscientes de que sus fans han madurado con ellos, se han olvidado de su faceta festiva y bailable y han apostado por presentarse como compositores serios. Una cualidad que pocos les reconocieron en su día, pese a estar tan presente en temas como ]]>Back for good]]>.
Gary Barlow ha compartido con sus tres compañeros la responsabilidad de escribir las canciones, aunque sigue llevando la voz cantante en la mayoría de los cortes, entre los que destacan el omnipresente ]]>Patience]]>, la espectacular ]]>Reach out]]> y el futuro segundo single, ]]>Shine]]>- Ésta última, cantada por Mark Owen, es una especie de cruce entre de influencias de Queen y The Beatles y posiblemente el momento más sorprendente del álbum junto con la folkie ]]>Wooden boat]]>.
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