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Alberto Tascón
06/10/2003 00:00:00
El Pabellón número dos de la Feria de Madrid se mostraba más lleno que Fitur, la feria de turismo que se celebra en este mismo recinto. The flavor of summer, que se celebró el pasado sábado 5 de octubre en Madrid, presentó un evento con una acústica deficiente, acertada iluminación de última generación, 250 metros de pantallas de vídeo y una cabina flanqueada por contundentes gogos. Todo hacía presagiar una noche inolvidable, algo que no se produjo.
La sesiónEl neoyorkino Todd Terry fue lo más reseñable de la noche. Consiguió levantar en varias ocasiones al público, jugueteó con samplers de míticos temas de los ochenta, se permitió hacer sonar una remezcla del Sweet Dreams de Eurythmics, e incluso mezclar la voz de Kurt Cobain en Smells like teen spirit sobre una base rítmica house. Una sesión hecha con imaginación.
Claudio Coccolutto decepcionó con un set muy comercial y carente de originalidad, interrumpido además en varias ocasiones por los diferentes espectáculos de fuego y agua, que lejos de integrarse en la sesión para disfrute de los presentes, hacían frenar el ritmo de la noche silenciando completamente la música. Este productor italiano, que tiene en su haber llenapistas como la remezcla de Oye como va de Tito Puente, remixes para Geri Halliwell o Adamski, no dio la talla al mando de los platos.
Cinco minutos antes de las seis de la mañana comenzó a sonar Revenge of the Jaguar, un clásico de DJ Rolando y las luces del pabellón recordaron que la hora de cierre había llegado.
Mala organización
Si conseguir organizar un evento de DJs de buen nivel es algo ciertamente dificil, en Madrid se convierte en un milagro. Al igual que para los grandes conciertos la falta de recintos adecuados hace que las grandes fiestas no alcancen las perspectivas deseadas. La fiesta del pasado sábado en la Feria de Madrid fue en general decepcionante. Una pésima organización hizo que el gran despliegue multimedia quedara relegado a un segundo plano. El poco acierto de los DJs en sus respectivas sesiones (salvo algunas excepciones) acrecentó esta sensación.
Además de esto, los problemas de aparcamiento contribuyeron a dificultar la fiesta a pesar de que los párkings de Ifema estaban vacíos. Grandes colas, deficientes accesos al pabellón, pocos baños y una incomprensible apertura de puertas sin control durante unos minutos en los que una avalancha de gente accedió al recinto sin pagar entrada, consiguieron soliviantar los ánimos del público.
Próxima estacion: Sábado 11 de octubre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Ibiza Closing Party, esperemos que con mejor fortuna.
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