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Agencias
07/08/2006 00:00:00
La pasada semana, el Vaticano la había acusado de blasfemia y provocación por realizar la falsa crucifixión incluso a sus puertas, y su enfado aumentó cuando Madonna invitó al Papa Benedicto XVI a que fuese a ver el espectáculo. La Reina del pop sazonó su actuación de dos horas y media con más imágenes controvertidas, mostrando fotografías del Papa a continuación de otras del ex dictador Benito Mussolini.
"¿Sabéis qué dos milagros se han producido en Roma?", bromeó con la grada más tarde la estrella, vestida con un traje de cuero negro. "Que Italia ganó el Mundial y que ha parado de llover antes de mi concierto", dijo.
Los 70.000 seguidores que llenaban el Estadio Olímpico restaron importancia al escándalo, bailando, cantando y saltando mientras ella interpretaba las canciones de su último disco, Confessions on a dance floor, y algunos de sus clásicos como Like a virgin.
"La crucifixión era innecesaria y provocadora"Sin embargo, el griterío se calmó cuando se subió a la cruz y algunos fans, principalmente católicos, confesaron su disgusto. "La crucifixión era innecesaria y provocadora. Porque esto es Roma, yo deseaba que acabase ya. Pero es Madonna, es un icono, y necesita provocar", dijo una asistente al concierto, Tonia Valerio, de 39 años.
Ésta no es la primera vez que la artista, cuyo padre es un italo-americano católico, molesta a los religiosos por sus controvertidas imágenes sobre éste y otros temas sexuales. Los líderes católicos condenaron en 1989 por blasfemo el vídeo de su éxito Like a prayer, en el que aparecían cruces ardiendo, imágenes llorando sangre y Madonna seduciendo a un Jesús negro.
Y parece que provocará otra tormenta cuando, en septiembre, su gira llegue a Moscú, donde la Iglesia Ortodoxa rusa ha aconsejado a sus seguidores que boicoteen el espectáculo para impedir la crucifixión, informó el sábado la agencia Interfax.
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