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Alberto Tascón
13/10/2003 00:00:00
Madrid. Sábado, 11 de octubre. 23:00 h. Lugar: Calle Marqués de Riera, esquina con Alcalá 42. Mucho glamour y modeleo en una calle habitualmente transitada a esas horas por turistas y adolescentes en busca del último autobús desde la Plaza de la Cibeles a su casa. La pregunta está en el aire: ¿Qué ocurre ahí dentro? El emblemático edificio del Círculo de Bellas Artes se encuentra literalmente rodeado por un ejército de gente joven que espera impaciente la apertura de puertas de la Ibiza Closing Party. El espectáculo está a punto de comenzar. La diosa Minerva no pierde detalle desde su privilegiada vista en la azotea del inmueble.
Cada año, el fin de semana posterior al cierre de los clubes de Ibiza, se celebra la Ibiza Closing Party en Madrid, este año bajo los auspicios de la emisora de radio Máxima FM, congregando en los salones del octogenario edificio a lo más variado de la noche de Madrid. Para esta ocasión la fiesta presentaba un cartel muy nacional: Jose de Divina, Java, Reche, Kim Kennedy, Elias + Marisol (DJ invitada).
La magia de Ibiza se apoderó de la capital por unas horas. Un mar de sensaciones se produce al entrar en el salón de baile de la primera planta: Pantallas gigantes proyectando arte en vídeo sincronizadas con la música de los DJs por los madrileños Light Proyects, gogos con cuerpos de escándalo y centenares de personas bailando el mejor house que la Isla Blanca ha dado este verano. Las escaleras del edificio ambientadas con luz roja conducen a la cuarta planta donde el escenario del salón de columnas también sirve de improvisado altar para adorar a la música, aunque la tecnología no les acompaña. Algunos problemas técnicos impiden que en esta sala el sonido se perciba con calidad. En algunos momentos el volumen queda reducido a la mitad, además la oscilación del escenario hace que los discos salten una y otra vez provocando los silbidos del respetable.
Durante toda la noche los DJs hacen gala de sus mejores vinilos, descargas musicales que hacen vibrar a los asistentes mientras los performances de Foc i Fum hacen de las suyas moviendose entre el público. Uno de los momentos álgidos de la noche se produjo cuando uno de los performances cruzó la pista de baile de uno a otro lado con una enorme cola de tela saliendo de su vestido. Los presentes sujetaron la tela, estiraron y estiraron hasta que cubrió totalmente la zona de baile. Y en ese preciso momento, manos arriba y el ánimo subió en todo el Salón de Baile, contagiando incluso a los despistados que se encontraban en las barras. Por primera vez en toda la noche el salón se movió totalmente al unísono.
Ocho de la mañana y la noche llegó a su fin. El sueño de Ibiza se desvanece. La calle de Alcalá recobra en pocos minutos la normalidad. Objetivo cumplido. Madrid tiene ganas de fiesta, de sol, de playa. Ya es de día: Perdone, ¿por dónde se va al Café del Mar, por favor?
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