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REDACCIÓN - MADRID
13/10/2010 12:54:00
Ve a la cocina y prepárate una taza de chocolate o café caliente. Después, siéntate en un sillón cómodo que esté cerca de una ventana. Pon el último disco de Aaron Thomas y déjate enamorar.
Después de escuchar y ver en la madrileña Sal El Sol a Aaron Thomas lo que acabo de decir tomará vida en la existencia de más de uno de los asistentes al show en cuanto empiecen a bajar las temperaturas en las puertas del otoño.
El músico de origen australiano es el ejemplo de que hay hombres que tras una ruda camisa de cuadros esconden una sensibilidad extrema. Las primeras melodías que se oyeron en el centro de la capital, dulces y románticas en temas como el single homónimo de presentación de su último trabajo, “Made of wood”, o “Ghost in your appartament”, trasladan al receptor a espacios en calma por muy desgarradoras que sean las letras de amor que contienen. Son perfectas para relajarse y dejarse querer en la media tarde de un sábado lluvioso.
Pero Thomas también demostró en vivo que las tardes llegan a su fin y que en el sábado noche también hay un hueco para su demostrar todo lo que más de uno ha aprendido en sus clases de baile. Canciones como “Black umbrella”, “Any more”, “Wasted or crazy” o “The family tree” podrían ser el colofón perfecto para divertirse tanto como disfrutamos en la noche de ayer.
Aaron demostró en casi hora y media que su música merece hacerse un hueco en nuestras listas y en las salas de conciertos de nuestro país (su voz en vivo impresiona tanto como su presencia). Arropado por tres músicos y una corista, el cantante dio ejemplo de cómo se puede ser grande con presencia educada y humilde.
Sólo una nota más para indicar que las letras de las composiciones de Álex Ferreira, el telonero del cabeza de cartel, merecen, al menos, una escucha.
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