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SERGIO FIGUEIRAS
21/08/2007 00:00:00
El máximo representante de la región de Victoria, cuya capital es Melbourne, vio el último vídeo del sexteto, I dont need a man, mientras hacía deporte en el gimnasio y no pudo menos que escandalizarse. Entonces, llevó sus quejas hasta el mismísimo parlamento.
"Supuestamente este grupo es un conjunto musical, pero aquel que vea el vídeo podría confundirse y pensar que, lejos de parecer cantantes, forman parte más bien de un desfile de ropa interior", fueron sus palabras ante el resto de diputados.
Tony Robinson fue aún más allá, declarando que "La manera en la cual este grupo de muchachas aparece en el vídeo no es más que un intento deliberado de atraer y estimular a la audiencia" y que "Este tipo de vídeos no son una expresión artística; realmente son basura. Devalúan a las mujeres, devalúan la música y animan el comportamiento mismo que pretendemos prohibir". De momento, lo único que ha conseguido el político australiano es hacer más publicidad de The Pussycat Dolls.
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