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Pop - Rock Latino y Español |
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Madrid - 2004-09-14
Lugar: Plaza de toros de las Ventas
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Alberto Tascón
/ los40.com
Madrid
(15/09/2004)
Hogar, dulce hogar |
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Alejandro Sanz juega en casa cantando en el foro. Este madrileño se siente igual de cómodo en un estadio, que en una plaza de toros. Durante dos horas el artista demostró las tablas que le dan los más de doce años sobre los escenarios.
El concierto de anoche en la Plaza de Toros de Las Ventas lo teloneó Junior Míguez, que animó el coso durante 30 minutos con su hip-hop de acento andaluz y sus electro-coreografías.
Al término de la actuación del rapero sevillano, con las luces de la plaza encendidas, el público se hizo eco de la presencia de Jaydy Michel, la mujer de Sanz, que, requerida por los asistentes, se vio en la obligación de saludar al respetable. Los palcos de la plaza estaban llenos de famosos y amigos del artista. Santiago Segura, Florentino Fernández, una buena ración de chicos de la escuela televisiva de Carmen Arranz o Belén Rueda, fueron algunos de los asistentes.
Con el grito de "Madrid" desde el fondo del escenario, Alejandro hizo su aparición con unos cuantos kilos más que en la presentación de la gira. El de Moratalaz eligió dos temas de su último trabajo, 12x8 y Eso, para abrir el recital. Tras ello, se dirigió a su público con un saludo a "ese Madrid donde nací y me enamoré por primera vez" y lanzó un alegato en contra de la guerra: "Una canción no puede parar un tanque, pero sí puede partirle el alma al guerrero que lo conduce". Así de contundente dio paso a Quisiera ser, uno de los temas más celebrados en sus conciertos.
El artista se arropa con una buena banda, formada por músicos españoles, latinos y estadounidenses. Una curiosa mezcla que en escena funciona de forma muy efectiva.
Una mirada al pasado
Cuando nadie me ve inició un rosario de canciones al que siguió Labana, un tema con el que todos los músicos se divirtieron haciendo una versión XXL. En Hoy llueve, hoy duele Sanz se decidió a empuñar la guitarra y realizar el punteo con bastante acierto.
Instantes después, echó la vista atrás para rescatar La fuerza del corazón, una de las composiciones de su disco 3. Acto seguido se entregó al flamenco, con Regálame la silla donde te esperé y He sido tan feliz contigo. En pleno apogeo, apostó por un género que no es precisamente el que mejor se le da, el rap, con Try to save your song. Pasemos página.
Con un teclado colocado sobre la cruz luminosa situada delante del escenario, que permitía que el artista se acercara a su público, interpretó un tema compuesto por un amigo de Cádiz que quiso compartir con los presentes: Yo sé que la gente piensa. Después, al igual que hizo en su anterior gira de 2001, cantó Lo ves acompañado solamente por el piano y por la voz de los 18.000 asistentes que le coreaban al unísono.
Con El alma al aire llegó el clímax del concierto. Pero la noche no se terminaba ahí. De nuevo el espectáculo se tornó flamenco con Sólo se me ocurre amarte, una composición dedicada a su hija Manuela. Después, invitó a subir al escenario a Malú para, entre los dos, cantar una vez más Aprendiz.
Corazón partío, el tema que le consagró como una de los grandes compositores e intérpretes españoles, cerró de forma apoteósica la velada a la espera de los bises.
Invitación desafortunada
Todo ocurrió por sorpresa. Tras la consabida petición de más canciones, el cañón iluminó a Alejandro Sanz sentado sobre un cajón flamenco y éste anunció la presencia de Juan Manuel Fernández Montoya, Farruquito. Ante la inesperada visita, la reacción del público fue de enfado generalizado: abucheos, gritos de "fuera, fuera", y silbidos ensordecedores acompañaron la actuación del bailarín. Los técnicos de sonido intentaron tapar el griterío subiendo el volumen, pero ni con todo el volumen pudieron disimular lo que estaba ocurriendo. El músico ha sido uno de los mayores defensores de Farruquito a lo largo del tumultuoso proceso en el que el bailaor se ha visto envuelto.
Fernández Montoya se encuentra en libertad bajo fianza por haber atropellado en Sevilla a un peatón, que murió como consecuencia de las heridas sufridas. A pesar de todo el artista andaluz saludó al público y salió del escenario abrazado a Sanz. En ese instante hubo unos minutos de desconcierto con las luces apagadas, pero Alejandro salió de nuevo al escenario para finalizar su actuación, aunque visiblemente afectado por el incidente durante el resto de concierto. Y si fuera ella, Amiga mía y Mi soledad y yo se fusionaron en una única canción y como colofón, el tema que da título a la gira y a su disco, No es lo mismo.
Sin poner en duda la calidad artística del bailaor, la desafortunada decisión de Alejandro Sanz de sacar al escenario a Farruquito empañó un concierto que, por lo demás, demuestra la gran calidad del cantante y la su gran proyección internacional.
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