NACHO HERRERO - los40.com - Madrid 18-10-2006 15:52
Más de cuatro años de ausencia discográfica llegaron a su fin con la publicación de Amar es combatir, séptimo álbum de estudio de Maná. Después de Revolución de amor (2002), el álbum más comprometido hasta la fecha de la formación, existía una gran expectación acerca de la orientación de este elepé que ha resultado ser un intenso viaje al fondo del corazón.
Sobra decir que en trabajos como Falta amor o ¿Dónde jugarán los niños?, el cuarteto mexicano se matriculó cum laude a la hora de reflejar en sus letras y melodías sentimientos que arrastraron en masa al público y les convirtió en estrellas mundiales y en los mejores representantes de un rock latino, siempre en auge.
A este Amar es combatir, y usando términos pugilísticos, le falta punch para lograr la victoria por K.O y la rotundidad de anteriores elepés. Y pese a la contundencia de temas como Manda una señal o su primer sencillo Labios compartidos, el disco se resiente en lo que antes era su mayor virtud, las baladas.
Y así canciones como Ojalá pudiera borrarte, Tengo muchas alas o Dime luna quedan muy lejos de sus ya clásicos Rayando el sol, Vivir sin aire, Cómo te deseo, Mariposa traicionera, No ha parado de llover o Te lloré un río, por poner sólo algunos ejemplos.
A pesar de todo, Maná sigue conservando todo su potencial y siguen construyendo en torno al rock buenos ejemplos de que son una de las mejores bandas de los 90 y de lo que va de la presente década. Junto a las anteriormente citadas Manda una señal y Labios compartidos, cabe destacar las estupendas Tú me salvaste, Combatiente o Arráncame el corazón.
Resulta también interesante la amplia gama de sonidos encerrados en este CD, que amplían su habitual pop-rock con sonidos latinos como la bachata en Bendita tu luz, su segundo single (junto a Juan Luis Guerra); los toques salsa y cha cha cha de El pez tiburón o la música más bailable de Relax.
Trece canciones, en definitiva, con algunos altibajos en cuya composición ya encontramos la firma de tres de los cuatro miembros de la banda. Aumenta la implicación de los componentes de Maná que en este intenso viaje al fondo del corazón se dejaron algunas maletas en la estación.
