Los consejos de Obi-Wan conducen a Luke Skywalker hasta la presencia de Yoda, el maestro jedi, que le instruye en el control de la Fuerza y le ayuda a enfrentarse a su destino.
Nacho Herrero - los40.com - Madrid 20-05-2005 12:40
La venganza de los sith ya se ha cobrado sus primeras víctimas en los más de 85.000 espectadores que reservaron su entrada con hasta dos semanas de antelación para ver cómo Anakin Skywalker traiciona a la orden de los jedi y se deja seducir por el lado oscuro de la Fuerza. Oscura es la palabra que podría definir la cinta que cierra la doble trilogía. Algunos ya la han equiparado con La guerra de las galaxias Episodio V: El Imperio contraataca, con la que Lucas siguió demostrando que su imaginación no tenía límites.
La filmación comenzó en marzo de 1979 y desde el primer momento se quiso teñir de oscuridad el material rodado.
125 salas de cine en EE UU estrenaron el 21 de mayo de 1980 la película. En menos de un mes, Lucas había ganado 100 millones.
El éxito de La guerra de las galaxias permitió a Lucas no trabajar en ningún proyecto hasta que Fox le pidió la segunda entrega.
La primera entrega de La guerra de las galaxias tardó tanto en desaparecer de la cartelera como en cobrar vida. De hecho, el realizador y creador de la saga estuvo al límite de la extenuación física, lo que unido al éxito que su filme de ciencia ficción estaba cosechando, le permitieron no trabajar en ningún otro proyecto hasta que 20th Century Fox le pidió la continuación de la taquillera película.
A comienzos de 1978, el joven director norteamericano ya tenía en sus manos un primer guión fruto de lo escrito por él y de lo retocado posteriormente por algunos guionistas, que contratados por George Lucas aportaron su granito de arena a la segunda entrega.
A diferencia del primer acto, no le resultó difícil encontrar la financiación de una entidad bancaria, que sin pestañear le concedió un préstamo a título personal de casi 20 millones de dólares para el presupuesto de la cinta. Todo ello a pesar de que desde hacía tiempo se sabía que el director de la primera película no iba a ser el mismo que el de la secuela.
Irvin Keshner fue el elegido por el propio creador de Star Wars para continuar con la saga. Conocido por películas como Un loco maravilloso (1966) o La venganza de un hombre llamado Caballo (1976), su experiencia en grandes producciones era muy limitada, lo que supuso algunos problemas durante la filmación con el ahora productor y guionista George Lucas.
Problemas que se hicieron también frecuentes en el set de rodaje debido al temporal y a las bajas temperaturas que azotaron las localizaciones de Noruega donde el Episodio V debía situar a los rebeldes en el planeta helado Hoth. Comenzaba, pese a todo, la filmación que desde el primer momento quiso teñir de "oscuridad" el material rodado.
La siniestra presencia del wampa que intenta devorar a Luke, las cicatrices en la cara de Hamill (fruto de un accidente de coche y no del maquillaje), la deforme figura de Darth Vader, la metafórica secuencia de la cueva de Dagobah, la amputación de la mano derecha de nuestro héroe, la inquietante música que acompaña a Darth Vader creada de nuevo por John Williams, o la ya legendaria frase final: "¿Por qué no me lo dijiste, Obi-Wan?", dieron al film una tonalidad oscura que acrecentaba el mito Star Wars. La cinta dejaba al público con ansias por conocer el inminente sino de la galaxia.
El marcado sabor de desarrollo tecnológico del que se había disfrutado en La guerra de las galaxias Episodio IV: Una nueva esperanza se redobló en el Episodio V: El imperio contraataca. Los sofisticados AT-AT, la mano biónica de Luke Skywalker o los maravillosos paisajes de la galaxia, entre ellos la ciudad minera Bespin, demostraron el poder que Industrial Light & Magic comenzaba a desarrollar.
Sin embargo, el verdadero protagonista de los efectos especiales no fue otro que un muñeco llamado Yoda, de apenas un metro de altura, manejado y doblado por Frank Oz. Con el maestro de los jedi intentando evitar el inminente enfrentamiento de Luke con su destino, el intento de rescate de Han Solo de las garras del cazarecompensas Bobba Fett, y un sinfín de interrogantes que dejaban la puerta abierta a una nueva entrega, terminaba un rodaje que desbordó el presupuesto inicial y los plazos previstos.
Unas 125 salas de cine estadounidenses estrenaron el 21 de mayo de 1980 La guerra de las galaxias Episodio V: El Imperio contraataca. En menos de un mes, George Lucas ya había recuperado su inversión y el segundo paso de la epopeya estelar superaba en menos de tres meses los 130 millones de dólares de recaudación en EE UU. En todo el mundo, hasta la fecha, el filme está en el puesto 31 de los más taquilleros con más de 533 millones.
El director de Modesto tenía apenas 36 años y una estela de empresas propias por desarrollar dentro de Lucasfilm (Lucas Arts, Skywalker Sound, Industrial Light and Magic y THX).
Todo estaba preparado para la batalla final.

