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Lucas transmite siempre lo que quiere
(Fotografia: 20th Century Fox)
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POR Nacho Herrero
- /los40.com
- Madrid
(24/05/2005)
Después del primer fin de semana galáctico, las cifras no engañan. Desde el jueves al domingo, La guerra de las galaxias Episodio III: La venganza de los sith ha recaudado 158.5 millones de dólares en EE UU, superando todos los récords establecidos hasta la fecha. No cabía esperar menos para una película que durante 30 años ha hecho soñar a muchos con la idea de ser parte de la Fuerza. Y la ayuda no le habría venido mal justo cuando las guerras clon dieron comienzo en el Episodio II.
La guerra de las galaxias Episodio II: El ataque de los clones se desarrolla diez años después de los acontecimientos que se narraban en La amenaza fantasma. Anakin Skywalker ha crecido y paralelamente también lo han hecho las conspiraciones que amenazan la República, y por extensión a los jedi.
El 19 de mayo de 2002 tuvo lugar el estreno mundial, previo paso por Cannes, y dejó en taquilla unos 648 millones de dólares
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Partiendo de esta base comenzó a desarrollarse el guión de la quinta entrega, cronológicamente hablando, de la saga de Star Wars. Concebida como un auténtico puente de enlace directo con la película de 1977, todas las explicaciones quedaban resueltas para que el episodio que cerraba la segunda trilogía pudiera ceñirse al proceso de transformación de Anakin y al nacimiento de Darth Vader.
Después de muchos años, George Lucas decidió romper la tradición de contar como estudio principal el Elstree de Londres. La espectacularidad y las posibilidades tecnológicas requerían algo más grandilocuente. Y eso fue lo que se encontró en los Fox estudios de Australia. El rodaje comenzó el 26 de junio de 2000 y finalizó un 20 de septiembre después de que la galaxia recorriera localizaciones en Italia, España o Túnez.
Poco o nada iba a ser tan seguro como que la producción iba a presentar problemas durante su filmación. Tormentas en Italia y Túnez y una increíble ola de calor presagiaban, como en anteriores entregas, que el éxito estaba garantizado.
Buscando al Anakin definitivo
Concebida como enlace con la película de 1977, todo quedaba resuelto para que el episodio final pudiera centrarse en el cambio de Anakin
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El otro problema principal volvía a ser el reparto, o mejor dicho, el actor que encarnaría en las dos películas finales, al futuro Darth Vader. El parecido físico y una condición de desconocido en Hollywood, jugaron a favor del canadiense Hayden Christensen. Él sería quién se dejara seducir por el lado oscuro de la Fuerza. Para cerrar el círculo, Lucas introdujo a Christensen en la imagen holográfica del final del Episodio VI, junto a Alec Guinness y a Yoda, en sustitución del actor original de los 80, Sebastian Shaw. La edición en DVD de la trilogía original sufrió así un nuevo cambio.
Desde el primer fotograma de la cinta, la acción se desborda. La tecnología hizo posible la espectacular secuencia de la persecución del asesino a sueldo, así como la creación de nuevos planetas galácticos como Kamino, Geonosis, o el propio Coruscant. Sin embargo, todo comenzaba a tomar un marcado sabor épico que debía conectarlo con la película de 1977.
El vestuario de Anakin Skywalker empezaba a parecerse al de Lord Vader, así como las naves. Pero lo que más impresionó al público fue el gigantesco ejército clon y la espectacular batalla final en la que toda la orden jedi combate para mantener el orden, incluyendo a Yoda, al que se ve en mejor forma física que nunca combatir contra el conde Dooku. Los efectos especiales de Industrial Light & Magic superaron todas las previsiones.
La ira y la muerte
Lucas puso a Christensen junto a Obi-Wan y Yoda en la imagen holográfica al final de Episodio VI, en sustitución del actor original de los 80, Sebastian Shaw
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Todo lo que rodeaba Star Wars era histórico. Pero realmente fue así cuando George Lucas decidió comenzar la grabación del Episodio II utilizando una cámara digital creada en exclusiva para él por parte de Sony, en vez del tradicional rollo de celuloide de 35mm.
La novedad era tal vez lo más excitante del rodaje. Tanto como comenzar a observar los primeros indicios de testarudez, rabia e ira de Anakin Skywalker. Pese a ser un chico enamorado, es incapaz de superar el recuerdo de su madre que finalmente desencadenará en un ataque de cólera e ira que le conduce a eliminar sin pestañear un poblado entero.
Como una película algo ñoña y falta de fuerza o como mero paso hacia el paso final que debía darse en 2005 fue recibida La guerra de las galaxias Episodio II: El ataque de los clones por parte del público. Sin embargo, el fenómeno que con el estreno de este quinto film sumaba ya 25 años, no paraba de crecer.
El presupuesto se acercó a los 120 millones de dólares (frente a los once de 1977) y fue estrenada en 3.161 pantallas en EE UU (frente a las treinta y siete de la primera entrega). El 19 de mayo de 2002 tuvo lugar el estreno mundial, previo paso por el Festival de Cannes, y en todo el mundo logró dejar en taquilla unos 648 millones de dólares, que la sitúan vigésimo segunda en el listado de filmes con mayor recaudación.
Ya sólo quedaba una cosa por hacer. Darth Vader tenía que aparecer en escena.
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