Una de las cantantes más prolíficas de los últimos tiempos, abandonó Sony Music, la disquera que la vio nacer musicalmente, y fichó por Virgin Records. Fue uno de esos contratos con cláusulas de vértigo que lo hicieron histórico. El nuevo sello de Mariah se comprometía a desembolsar 20 millones de libras por cada álbum de la cantante neoyorquina y estableció que el pacto final superaría los 60 millones de libras. Según un periódico americano el acuerdo superaba y con creces a los firmados por Janet Jackson y R.E.M., de más de 14 millones de libras. Su primer disco para Virgin fue Glitter (2001), un trabajo pensado para que se confirmara la posición de la artista como una de las grandes divas del momento, pero que no funcionó tan bien como se esperaba. Mariah atravesó un duro momento profesional y finalmente Virgin prescindió de sus servicios indemnizándola con 28 millones de dólares. Poco después creó su propio sello llamado MonarCMusic, y en diciembre de 2002 publicó Charmbracelet (2002).
04-04-2004 11:37
Una de las cantantes más prolíficas de los últimos tiempos, abandonó Sony Music, la disquera que la vio nacer musicalmente, y fichó por Virgin Records. Fue uno de esos contratos con cláusulas de vértigo que lo hicieron histórico. El nuevo sello de Mariah se comprometía a desembolsar 20 millones de libras por cada álbum de la cantante neoyorquina y estableció que el pacto final superaría los 60 millones de libras. Según un periódico americano el acuerdo superaba y con creces a los firmados por Janet Jackson y R.E.M., de más de 14 millones de libras. Su primer disco para Virgin fue Glitter (2001), un trabajo pensado para que se confirmara la posición de la artista como una de las grandes divas del momento, pero que no funcionó tan bien como se esperaba. Mariah atravesó un duro momento profesional y finalmente Virgin prescindió de sus servicios indemnizándola con 28 millones de dólares. Poco después creó su propio sello llamado MonarCMusic, y en diciembre de 2002 publicó Charmbracelet (2002).
