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  • Discografía de The Beatles
  • Melodías de The Beatles

  • The Beatles
    por Elvis Costello
    Elvis Costello nació en Liverpool, como los cuatro Beatles, en 1954
    The Beatles (Liverpool, 1960-1970). Disco imprescindible: Revolver.
    Década: 60s Estilo: Pop
    La primera vez que oí hablar de los beatles tenía nueve años. Una chica del pueblo en el que pasaba las vacaciones me dio una mala foto publicitaria de ellos con sus nombres apuntados en la parte de atrás. Sería por 1962 ó 63, poco antes de que fueran a Estados Unidos. Era una foto mal iluminada y aún no habían adoptado la que se convertiría en su imagen característica,
    como si todavía no estuvieran del todo convencidos de ese corte de pelo. No me importó: para mí era el grupo. Lo curioso es que también nuestros padres y todos sus amigos de Liverpool se sentían orgullosos de este grupo local.
    Cualquiera puede darse cuenta de que Kurt Cobain los escuchaba y los mezcló con punk y metal

    Tenía la edad apropiada para que me marcaran. Mi propia experiencia
    –persiguiendo cada foto, ahorrando dinero para todos los eps y singles– se repitió una y otra vez en el mundo entero. Era la primera vez que pasaba algo así a esa escala. Pero no era sólo cuestión de cifras; Michael Jackson puede vender discos hasta el . n de los tiempos, pero nunca será tan importante para la gente como lo fueron los Beatles.

    Todos sus discos eran una sorpresa.Comparados con evangelistas
    del rhythm & blues como los Rolling Stones, los Beatles no sonaban
    a nada que hubiéramos oído antes. Habían absorbido a Buddy Holly, Everly Brothers y Chuck Berry, pero también componían sus propias canciones. Consiguieron que crear material propio fuera lo normal, en lugar de lo excepcional.

    John Lennon y Paul McCartney eran compositores excepcionales:
    McCartney era y es un virtuoso. George Harrison no era el tipo de
    guitarrista que se arrancaba con imprevisibles solos salvajes, pero todos podemos tararear sus melodías. Ringo Starr tocaba la batería con un sentimiento único que nadie ha podido imitar, aunque muchos
    buenos baterías lo han intentado. Y, sobre todo, Paul y John cantaban magní. camente.

    Lennon, McCartney y Harrison eran tremendamente autoexigentes como compositores.
    ¿Cómo es posible que temas como Ask Me Why o Things We Said Today hayan sido editados como caras b? Singles como el que contenía Penny Lany y Strawberry Fields Forever eran fenómenos por sí mismos, no sólo anuncios de un disco que estaba a punto de salir. Y después empezaron a crecer. Pasaron de escribir simples canciones de amor a contar historias
    adultas, como Norwegian Woods, que hablaba del lado amargo del amor. Tenían ideas más trascendendentes de lo que uno esperaba de pegadizas
    canciones pop. Además, fueron el primer grupo en darle auténtica
    importancia a la atmósfera de sus discos. Los ingenieros de los estudios Apple inventaron multitud de técnicas que hoy tenemos asumidas para responder a necesidades creadas por la imaginación del grupo. Antes de los
    Beatles había cientí. cos en laboratorios experimentando con técnicas
    de grabación, pero no había rockeros que deliberadamente alteraran el balance lógico de los instrumentos. No es nada exagerado decir que eso le dio a todo el mundo, desde la Motown a Jimi Hendrix, una libertad enorme.

    Mis discos favoritos son Rubber Soul y Revolver. En ambos hay referencias
    a otras músicas –rhythm & blues, Dylan, psicodelia–, pero no de manera obvia, lo que los convierte en álbumes atemporales. Nada más coger Revolver sabías que era algo diferente: en la foto de la parte de atrás salían con gafas de sol en un interior, y ni siquiera miraban a la cámara… y la música era tan extraña y, al mismo tiempo, tan intensa.

    En inglés, la palabra beatlesque (algo así como beatlesco) lleva tiempo en el diccionario. Les oigo en el disco de Prince Around the World in a Day; en las canciones de Ron Sexsmith; en las melodías de Harry Nilsson. Cualquiera puede darse cuenta de que Kurt Cobain los escuchaba y los mezcló con punk y metal en algunas de sus canciones. Seguramente no estaríamos ante el ambicioso último disco de OutKast si los Beatles no hubieran editado el Álbum blanco.

    He colaborado con Paul Mc-Cartney en varios temas y actuado en directo con él en un par de ocasiones. En 1999, poco después de la muerte de Linda, Paul organizó un concierto homenaje para ella. En los ensayos, me dijo que probara a cantar con él All My Loving.

    Sólo había tenido 35 años para aprendérmela. Fue una interpretación
    muy conmovedora, presenciada sólo por el equipo y el resto de los artistas que iban a actuar.

    En el concierto fue muy distinto.En cuanto cantó el primer verso –
    Close your eyes and I’ll kiss you”– la reacción del público fue tan intensa
    que ahogó completamente canción. Fue impresionante, pero también bastante desconcertante.

    Tal vez en ese momento entendí uno de los motivos por el que Beatles tuvieron que dejar de tocar. Las canciones ya no eran suyas. Eran de todo el mundo.

    Prisacom, S.A.