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Ficha
de Elvis Presley en los40.com
Discografía
de
Elvis Presley
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de Elvis Presley
Melodías de Elvis
Presley
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| Elvis Presley |
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por Bono
Bono fundó U2
en 1976 |
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Elvis Presley (Tupelo, Misisipí,1935-Memphis,
Tennessee, 1977). Disco imprescindible: Elvis
Presley.
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Desde tupelo, misisipí, desde memphis, Tennessee, llegó
este mujeriego enfundado en un traje verde de piel de
tiburón, maquillado con sombra de ojos un
dandy camionero que se jugó el pellejo comportándose
como un negro y vistiéndose como un gay. No hablamos
de Nueva York. Ni siquiera de Nueva Orleans; hablamos
de Memphis en los cincuenta. Era punk rock. Era rebeldía.
Elvis lo cambió todo, musicalmente, sexualmente,
políticamente. Lo reunía todo; todo estaba
ahí, en la elasticidad de ese cuerpo y esa voz.
A medida que cambiaba de forma, el mundo cambiaba con
él.
| Elvis era el embrión del rock & roll. La grandeza.
La liberación sexual. La controversia |
Era un icono al estilo de los cincuenta que reunió todo aquello de lo
que los sesenta fueron capaces y, de pronto, ya no. En los setenta, transformó
la fama en un deporte sangriento, pero, curiosamente, cuanto más avanzaba
en la destrucción de su propio mito, más crecía el estatus
de divinidad del que gozaba entre sus fans. En sus últimas actuaciones
desplegó una voz más impresionante que nunca, haciéndonos
llorar mientras el mesías de la música se dejaba su cansado corazón
sobre el escenario, transformando el
casino en un templo. En Elvis está el embrión del rock & roll.
La grandeza.
La liberación sexual. La controversia. Cambiar la forma de ver el mundo
de los demás.
Apenas era consciente cuando vi el especial con su regreso en el 68. Yo tenía
ocho años, lo que en cierto sentido es una ventaja. No tenía suficientes
facultades críticas como para dividir en distintas categorías a
los diferentes Elvis, o darme cuenta de sus contradicciones. Lo que espero
de la guitarra, la batería y el bajo ya estaba en Elvis. Un artista molesto
por la distancia que le separadel público; una sexualidad comparable
tan solo con su ansia de instrucción divina.
Pero lo más difícil de explicar era esa forma de bailar: las caderas
que
se contonean desde Europa a África, que es justo lo que es América,
supongo. Para un niño irlandés, esa voz podría explicar la
atracción
que ejercían los Estados Unidos, pero el baile explicaba la energía
del nuevo mundo que estaba a punto de hervir y escaldarnos a todos con nuevas
ideas sobre la raza, la religión, la moda, el amor y la paz. Eran ideas
más grandes que el hombre que rompió el hielo para abrirles camino,
ideas que más tarde le devorarían. Era Elvis la Pelvis, con una
mano en el blues y la
otra en el gospel, que es la esencia del rock & roll, con un flash luminoso
recorriéndole la espina dorsal, terapia de electroshock para una
generación a punto de negarse a seguir entumecida.
Hace poco me reuní con Coretta Scott King, John Lewis y otros líderes
del movimiento estadounidense por los derechos civiles, y me recordaron
el apartheid cultural contra el que se alzó el rock & roll. Creo que
su tarea hubiera sido mucho más difícil si no llega a ser por las
incursiones raciales de la música negra en la cultura popular blanca. Los
Beatles, los Rolling Stones, la Creedence Clearwater Revival
se interesaron
por el blues gracias a Elvis. Estaba haciendo lo que exigía el movimiento
por los derechos civiles: romper barreras. Nadie piensa en Elvis como un activista
político, pero lo que hacía era política: cambió nuestra
forma de percibir el
mundo.
En los ochenta fui con U2 a Memphis, al Sun Studio, donde trabajamos con el ingeniero
de sonido de Elvis, Cowboy Jack Clement. Abrió el estudio para
que pudiéramos grabar algunos temas entre las mismas cuatro paredes
donde se había grabado Mystery Train. Era un sitio pequeño,
pero el sonido salía con una claridad peculiar, la misma que se escucha
en aquellos discos. El Rey todavía no sabía que lo era. Es una música
obsesiva, escalofriante. Elvis no sabe dónde va a llevarle su tren, por
eso queremos
ser pasajeros. Jerry Schilling, el único de la Ma. a de Memphis que
no le vendió, me contó una historia de la época en que vivía
en Graceland. Cuando Elvis estaba disgustado, bajaba a un pequeño gimnasio
en el que tenía un piano. Allí, solo, siempre elegía el gospel,
perdiéndose y encontrándose a sí mismo en esa música
espiritual. Pero no se quedaba en su refugio el tiempo su. ciente. El autodesprecio
le esperaba de vuelta a
casa, donde Elvis fue sorprendido disparando contra la tele, con la Biblia abierta
a su lado por la página de la oda al amor de San Pablo.
Hay quien dice que fue el ejército, otros que fueron Hollywood o Las Vegas
los que le destrozaron anímicamente. Al mundo del rock & roll no le
gustaba ver a su Rey siguiendo órdenes. En mi opinión, la culpa
fue seguramente de su matrimonio o de su madre o de un trauma anterior,
como haber perdido a su hermano gemelo al nacer. O tal vez sólo se debió
al gran culo de la fama que se sentó sobre él. Aún así,
Elvis devoró América antes de que América le devorara a él.
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