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Muddy Waters


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  • Muddy Waters
    por Billy Gibbons
    Billy Gibbons, cantante de ZZ Top, tocó con Muddy Waters
    Muddy Waters ((Rolling Fork, Misisipí, 1915-Westmont, Illinois,
    1983). Disco imprescindible: Hard Again.
    Décadas: 50s - 80s Estilo: Blues
    Muddy waters y su grupo vinieron como teloneros a una de las giras de ZZ Top, en 1981. Habían pasado cuarenta años desde sus primeros discos y todavía tenían una fuerza impresionante. Muddy tocaba con el mismo
    entusiasmo que cuando empezó. Era un hombre tranquilo, muy educado. Si tenía una opinión, no era demasiado difícil convencerle de lo contrario.
    Solíamos charlar con él en los viajes, menos cuando perseguía a las chicas
    Si sentía rencor por la forma en que le habían tratado las discográ. cas, no lo demostraba. Solíamos charlar con él durante los viajes –menos cuando perseguía jovencitas por los aeropuertos. En los sesenta y principios de los
    setenta, los músicos estaban locos por recuperar la autenticidad de los cincuenta y pagaban precios escandalosos por guitarras de la época. Todo el
    mundo le preguntaba a Muddy cómo había conseguido un determinado sonido en un disco, qué instrumento había usado. Y contestaba: “Cualquier
    cosa que pudiéramos permitirnos”. A veces no podían permitírselo [no tenían dinero], pero, de todas formas, lo conseguían. Nos contó una historia
    de Shakey Walter Horton (famoso intérprete de armónica) y un amigo suyo que era taxista. Una noche, al final del turno, se llevaron el micrófono del taxi para usarlo en un concierto. Ése es el auténtico sonido del blues: el micrófono robado de un taxi.
    La gente suele decir que su sonido es crudo y sucio, pero la verdad es que no sonaba especialmente alto, sino de forma peculiar. En los cincuenta, un amplificador tenía el tamaño de una radio. Para que el público te oyera, tenías que ponerlo tope y distorsionar, lo que hacía que todo sonara mucho más profundo.
    La primera vez que oí a Muddy fue en el instituto, en 1962 ó 63. Supongo
    que lo normal en mi generación era conocerle a través de los Rolling Stones, que sacaron su nombre de una de sus canciones. Si yo cogí una guitarra fue gracias a él –y a B.B. King, Howlin’ Wolf, T-Bone Walker… Me in. uyeron muchísimo, pero todos eran seguidores de Muddy Waters. Él había empezado en Misisipí, en acústico, tocando la línea de bajo con el pulgar y la melodía con un pedazo del cuello de una botella. Básicamente, hacía lo mismo que Robert Johnson, pero él lo llevó a Chicago, lo electrificó, añadió un bajo y montó una auténtica fiesta.
    Lo curioso es que el blues nunca ha muerto. Desde los años veinte, en cada década se ha redescubierto. Nadie puede llegar al nivel de M uddy, pero su energía ha seguido alimentando ese fuego y su entusiasmo se escucha en la música de grupos como los White Stripes. Y aquí estamos, en pleno siglo XXI, intentando comprender cómo una manifestación artística aparentemente tan simple llegó a ser tan complicada y sutil.

    Prisacom, S.A.