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Otis Redding


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  • Otis Redding
    por Steve Cropper
    Steve Cropper, guitarrista de Booker T y los MG’s,
    tocó y compuso con Otis Redding
    Otis Redding (Dawson, Georgia, 1941-Madison, Wisconsin, 1967). Disco imprescindible: Otis Blue.
    Década: 60s Estilo: Soul
    La primera vez que vi a Otis fue en 1962. conducía el coche de Johnny Jenkins y los Pinetoppers, un grupo instrumental de los sesenta que había tenido un pequeño éxito y quería grabar en Memphis con mi grupo, Booker T. y los MG’s. Vi cómo ese tipo enorme se bajaba del asiento del conductor y empezaba a descargar el equipo. Era Otis. No teníamos ni idea de que cantara.
    Cantó ‘These Arms of Mine’... Cuando oyes lo mejor que nunca has oído, te das
    cuenta al momento
    Al acabar la sesión teníamos unos minutos libres y Al Jackson, nuestro batería, nos dijo: “El tipo que viene con Johnny quiere que le oigamos cantar”. Me senté al piano. Le pregunté: “¿En qué clave quieres que toque?”. Me contestó: “Da igual”. Empezó cantar These Arms of Mine. Se me puso la carne de gallina. Junté a todos los músicos que no se habían ido
    y la grabamos. Cuando oyes lo mejor que nunca has oído, te das cuenta al
    momento. El sentimiento era unánime. Después de la grabación casi borramos la cinta de tanto escucharla. These Arms of Mine fue el primero de 17 éxitos consecutivos.
    Otis tenía la dulzura de Sam Cooke y la aspereza de Little Richard sin
    dejar de ser él mismo. Era una compañía maravillosa, siempre estaba lleno
    de energía. Muchos de los cantantes de la época llevaban demasiado tiempo
    en el negocio. Pero Otis era seguramente el hombre con menos prejuicios
    que he conocido. Me parecía grande en todos los sentidos: físicamente, en su talento, en su sabiduría. Cuando murió me sorprendió enterarme de que tenía la misma edad que yo: siempre me había parecido un hermano mayor.
    Cuando escribía con él, me limitaba a ayudarle a terminar sus canciones.
    Tenía tantas ideas que yo escogía una y le decía: “Vamos a hacer esto”.
    Y él escribía toda la noche. Otis era todo sentimiento y expresividad.
    Muchas de sus canciones no tenían más que dos o tres acordes, pero la
    dinámica, la energía, su forma de atacarlas... eso no se aprende. Le echo de menos. Le echo tanto de menos ahora como cuando le perdimos. La mejor explicación que he oído del accidente es que su avión no pudo tomar la pista a la primera que las alas se congelaron mientras volaba sobre el lago Madison, en Wisconsin, el 10 de diciembre de 1967. Desde entonces se me hace muy duro escucharle. Me trae demasiados recuerdos. Todos maravillosos menos el último.

    Prisacom, S.A.