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Viernes, 19 de marzo de 2010

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Artista

COLDPLAY

Pop Reino unido , 1998

Biografía

 

La de Coldplay es una historia de ambición, la historia de cuatro personas que decidieron crear un grupo, no para hacerse famosos o para componer las típicas canciones que suelen aparecer en los anuncios de televisión, sino porque deseaban crear buenas canciones, música llena de sinceridad y pasión.

"Intentábamos mostrarle al resto del mundo que existía una alternativa a todo lo que existía en ese momento", afirma el cantante del grupo, Chris Martin. "Queríamos demostrar que se puede triunfar en la música sin recurrir al pop, que se puede ser famoso sin resultar demasiado hortera. Y es que a veces también tocamos música más tranquila. Es difícil que tu música suene como si estuvieras en un proceso de cambio constante, pero lo que sí teníamos claro es que deseábamos convertirnos en una especie de reacción contra la música falta de calidad".

Sin duda, parece que una buena parte del público estaba preparado para afrontar esa alternativa musical. El primer álbum de Coldplay, Parachutes, destacaba como una colección de canciones llenas de contenido, ideales para mostrar unas emociones mucho más intensas que las que mostraban el resto de los grupos. El álbum vendió casi cinco millones de copias en todo el mundo, obteniendo un buen puñado de premios por parte de las revistas NME y Q, dos premios Brits en 2001, y un Grammy al Mejor Álbum Alternativo en 2002. Casi de repente, el grupo pasó de tocar en pequeños pubs a actuar en festivales como "T In The Park" en Glasgow y "The Big Day Out" en Australia, liderando incluso su propia gira por Estados Unidos. "Fue un período tremendo, lleno de actividad, casi surrealista", recuerda Jonny, "pero tanta actividad también fue una experiencia increíble".

Chris Martin creció en Devon, Will Champion en Southampton, Guy Berryman en Escocia y más tarde en Kent, y Jonny Buckland procede del norte de Gales. Se conocieron a mediados de los 90, durante su primera semana como estudiantes en el University College de Londres, y rápidamente se convirtieron en excelentes amigos. Chris empezó a componer canciones con Jonny. A Guy le gustaron aquellos temas cuando los escuchó y se unió al grupo como bajista. Por su parte, Will tenía tantas ganas de formar parte de la banda que cambió la guitarra por la batería. Los cuatro compartían la misma pasión por la música, y estaban decididos a convertirse en los mejores intérpretes y compositores posibles. Ensayaban prácticamente todas las noches: "Solíamos tocar en los lavabos, en sótanos e incluso en el parque", recuerda Chris con una sonrisa, "nos instalábamos en cualquier parte".

'Estábamos decididos a triunfar, siempre lo estuvimos, desde el principio", añade Jonny, "y desde el primer momento en que conocí a Chris me di cuenta de que teníamos todo lo necesario para conseguirlo".

Grabaron un EP con cuatro temas y fabricaron 500 copias, con lo que consiguieron una actuación en el festival "In The City" que se celebró en Manchester en 1998. Aquellas primeras canciones atrajeron la atención de Simon Williams, que les ofreció su primer contrato con el sello Fierce Panda, con el que grabaron el single Brothers And Sisters, el cual les ayudó a conseguir un nuevo contrato, esta vez con Parlophone. Sin embargo, a pesar de haberse incorporado a una compañía multinacional, la actitud de Coldplay ante la música siempre se ha mantenido tan independiente como el primer día. Les gusta tener el control. Han co-producido sus dos álbumes, y supervisan de cerca todo lo relacionado con su trabajo, desde los videoclips a la imagen de sus discos (incluso hicieron ellos mismos la foto que aparece en la portada de Parachutes). A pesar de haber recibido numerosas ofertas, el grupo nunca ha permitido que ninguna de sus canciones aparezca en un anuncio publicitario, y hasta la fecha tampoco han querido participar en la banda sonora de ninguna película.

"Todo lo hemos desarrollado siguiendo nuestra propia experiencia", afirma Will. "Tenemos un control total sobre todo lo que hacemos, y para mí eso es algo muy importante a la hora de desarrollar nuestra personalidad y la música que hacemos. Controlamos la grabación, los vídeos, la imagen de los discos, todo. No somos un grupo que se deje controlar, aunque contamos con gente a nuestro alrededor que siempre tiene excelentes ideas".

El segundo álbum del grupo, A Rush of Blood To The Head, ha tardado más en aparecer de lo que esperaban sus fans, precisamente debido a ese control exhaustivo. En él han utilizado el mismo equipo que en Parachutes: Ken Nelson ha actuado como co-productor y mezclador junto al propio grupo, y Mark Phythain se ha ocupado de la programación de los ordenadores. Empezaron a trabajar en octubre de 2001, y en Navidad la grabación estaba terminada. Todo el mundo estaba muy contento con el resultado, excepto los miembros del grupo. "Nos parecía que había algo que resultaba demasiado suave", recuerda Jonny. "Nos gustaba lo que habíamos hecho, pero decidimos dar un paso atrás, ver las cosas bajo una perspectiva diferente, y entonces nos dimos cuenta de que no era lo que queríamos. Lo más fácil hubiera sido dejar las cosas como estaban y publicar un álbum que nos sirviera para aprovechar el gran éxito que en aquel momento estaba disfrutando el grupo, pero no lo hicimos. Ahora me alegro de haber tomado aquella decisión, porque hemos tenemos en la mano algo con lo que vamos a sentirnos a gusto durante los próximos dos años".

Chris añade: "El material que teníamos en un principio era bueno, pero no lo suficiente, así que volvimos a Liverpool, al pequeño estudio donde creamos gran parte del material de nuestro anterior álbum. Allí estábamos los cuatro, junto con Ken y Mark. Dos semanas después ya teníamos listas varias nuevas canciones, entre ellas Daylight, The Whisper y The Scientist. Las grabamos muy deprisa. Nos sentíamos totalmente inspirados, y nos dábamos cuenta de que en aquel momento éramos capaces de hacer cualquier cosa que quisiéramos. No teníamos que crear temas demasiado acústicos, ni demasiado ruidosos. Tampoco teníamos que reaccionar contra nada en especial. Empezamos prestando una especial atención al trabajo de Ian McCulloch, y él nos decía: "Intentad esto, haced lo otro". Nos aconsejó mucho acerca de lo que estábamos haciendo".

Aunque el sonido del disco resulta claramente reconocible para todos los fans de Coldplay, este álbum resulta más duro que el anterior, tiene mayor variedad de ritmos y también más energía. "En nuestro disco anterior había una sensación de mayor miedo e inseguridad, algo que esta vez pasa mucho más desapercibido", afirma Chris. "Hemos madurado un poco más, también hemos viajado más, y conocemos a mucha más gente. Musicalmente también hemos escuchado muchas más cosas: The Bunnymen, The Cure, PJ Harvey, Nick Cave, New Order… Durante los dos últimos años nos hemos convertido en una especie de esponja que absorbía todo lo que encontraba a su paso, musicalmente hablando. Hemos recogido muchas influencias, y es algo que ahora se puede apreciar muy bien en este disco. Gran parte del resultado final se basa en la mayor confianza que tenemos ahora, frente a la inseguridad y las preocupaciones del álbum anterior".

En febrero de este año, aprovechando un descanso en la grabación del disco, Chris viajó a Haití y a la República Dominicana, para apoyar la campaña organizada por Oxfam, en un intento de cambiar las leyes mundiales respecto al comercio mundial. Resultó un viaje intenso y lleno de experiencias interesantes, que incluyó largos desplazamientos por carreteras y caminos para conocer a los miembros de pequeñas comunidades rurales cuyas vidas se han visto terriblemente alteradas por las fluctuaciones que ha sufrido el mercado mundial del café y las importaciones de arroz realizadas por Estados Unidos a un precio irrisorio. Desde entonces, Chris ha actuado en la inauguración de la campaña a favor de la igualdad de comercio en la plaza Trafalgar Square de Londres, y el resto de los miembros del grupo apoyan totalmente el proyecto desarrollado por Oxfam.

"Cualquiera que se encuentre en nuestra posición tiene una cierta responsabilidad ante determinadas cosas", afirma Guy. "Por extraño que pueda parecernos, mucha gente se fija en lo que decimos y en lo que hacemos, nos ven en la televisión, compran nuestros discos, leen las letras de nuestras canciones, y todo eso puede ser una importante plataforma de comunicación. A través de todo ello puedes conseguir que la gente se fije en temas importantes. Para nosotros no supone un esfuerzo demasiado grande, pero si además con ello podemos ayudar a otras personas, mucho mejor".

El nuevo álbum de Coldplay A Rush of Blood To The Head se publica en todo el mundo el 27 de agosto.

 

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