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LM CAZALLA
12/01/2012 00:00:00
Muchos piensan que José Mota y Salma Hayek encarnan a la perfección la “extraña pareja”. Desde luego es uno de los reclamos de la nueva película de Álex de la Iglesia, La chispa de la vida, una tragicomedia negra sobre el paro, la crisis, los bancos, la televisión basura, los políticos,… Por esta interpretación, la actriz acaba de ser nominada a los Premios Goya 2012 y vuelve a deslumbrar bajo los focos, siendo la mexicana más reconocida internacionalmente.
Hayek siempre ha explotado su imagen de latina. Afincada ahora en Francia tras su bodorrio con el magnate Francois-Henri Pinault, destila glamour por todos sus poros. Orgullosa de sus raíces ha vestido de diseñadores y artesanos mexicanos, emplea accesorios artesanales y ropa con colores muy llamativos, eso sí, siempre con un corte impecable que se adapte a su exuberante silueta y disimule su baja estatura.
Declarada enemiga del ejercicio, ha tenido que adoptarlo como hábito tras su embarazo y sufrir diabetes gestacional, pero no es una obsesionada del físico. Para la alfombra roja destaca por su estilo clásico, apostando a caballo ganador con firmas como Gucci, Balenciaga e Yves Saint Laurent, vestidos con largo a media pierna y pronunciados escotes, aderezado con pendientes y pulseras de su tierra. También ha empleado en muchas ocasiones el look rigurosamente masculino vistiendo con trajes y combinándolo con complementos muy chic.
Sin embargo, creemos que Salma basa su éxito sobre todo en su rostro y mirada, sus puntos más fuertes. Resaltando pómulos con maquillaje muy natural, sus ojos centran la atención (con una apuesta por sombras ahumadas, bordes internos, volumen extra en pestañas y cejas pobladas), junto a la boca (resaltando sus gruesos labios, de rojo como un amuleto) y su impecable melena, lisa y rizada pero siempre muy oscura y con un toque muy latino.
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